Crack musical: Cañita Brava

Desde hace tiempo sigo el programa 'Sabías a lo que venías' de Santiago Segura, el de la Sexta, el que no tiene audiencia.
A pesar de que no lo ve nadie yo lo prefiero a los programas de futbol de los domingos. Han leído bien, lo prefiero a los programas de futbol porque tiene momentazos y colaboradores geniales.
En este caso quiero hablar del colaborador estrella del programa: Cañita Brava.



Un chistecillo de presentación.

Recuerdo la primera vez que ví a Cañita en tv, fué en 'El semáforo', ese programa que emitía la primera la noche de los viernes con Jordi Estadella y una jovencísima Marlene Mourreau.
El programa trataba de gente que salía a hacer su show y el público lo aplaudía o pitaba. Una especie de Operación Triunfo pero más tosco.

En su día, Cañita se llevó más pitos que un luchador irakí en Pressing Catch pero el público indignado llamó al programa y pidió que participara mas días aunque fuera fuera de concurso. El pueblo había hablado y la fuerza de la multitud hizo que en aquellas noches naciera una estrella.


Después su fuerza fué diluyéndose y el paso del tiempo le debería haber condenado al ostracismo hasta que Segura, de nuevo, tuvo a bien rescatarle y darle una oportunidad en Torrente. La gente no se había olvidado de Cañita y su escena fué de las más recordadas junto con el 'Qué, ¿Nos hacemos unas pajillas?'.

A día de hoy tiene su sección en el programa de Segura, haciendo de 'Experto' y resolviendo problemas de la gente; una suerte de Maria Teresa Campos pero con menos glamour.
En la primera temporada del programa tenía un espacio igualmente divertido en el que nuestro borderline favorito junto a Leonardo Dantés y Luixi Toledo hacían de jurado de 'Operación Rescate'.
Os dejo un video con dos de los participantes más laureados (dientes y bigotes) y el enfado de Luixi, en el que se puede apreciar como los profesores también tenían sus rencillas y sus disputas profesionales:

Tanto talento en el mismo plató no se reune ni en la gala de los oscars.

Por el momento esto es todo acerca de Cañita Brava. Sólo evocar a este entrañable personaje hace que se me enternezca el corazón.

Os recomiendo el programa de Segura (Los domingos a las 23:30 en la sexta). Quizá no todo el mundo entienda su humor pero al menos merece una oportunidad.

El cochecito de madera


"El agua de la ducha se llevó cada uno de sus recuerdos, de sus temores.

El agua de la ducha lo sanó, lo limpió por fuera, y lo limpió por dentro.

La sangre, líquida. La sangre, que no era la suya propia, se iba por el desagüe.

Escuchó a su madre llorar a través de la puerta. Temblorosa, la imaginó ahí, tirada en el suelo, sollozando, con el teléfono en la oreja.

-¡Lo ha matado! ¡Ha matado a mi marido! ¡Mi hijo lo ha matado!

Recordó momentos de su infancia. Las caricias, las palabras. Los golpes. Las patadas.

Las manos que lo acunaban y al mismo tiempo desgarraban su alma. Su alma y la de su madre, magullada y herida por todo su delgado y casi invisible cuerpo.

Sólo oía el agua de la ducha correr, chocar contra el suelo, las baldosas blancas, ligeramente teñidas de rojo...pero sólo por un momento. Otra vez blancas completamente. Estaba limpio.

-¡Hijo de puta!- la puerta cerrada con pestillo ahogaba los chillidos.- ¡Hijo de puta! ¡He llamado a la policía! ¡Ahora vienen a por ti!

Cerró la corriente de agua. Salió de ahí, completamente empapado. Miró su rostro en el espejo, un labio partido y el ojo levemente amoratado. Nada que ver con las puñaladas que el causante había recibido. Su madre ahora estaba a salvo. A salvo de él, aunque no lo estuviera de sí misma, de su dependencia, de su enfermedad.

"Él va a cambiar, yo lo sé, me quiere."

Pantomimas, mentiras, palabras vacías. Cosas que no llevaban a ninguna parte.

Promesas incumplidas, mareos y vómitos. Heridas y sangre. Ésa había sido su vida.

Ninguna otra.

Y al fin, su vida era suya, de nadie más.

Abrió la puerta, y miró a su madre.

-Hijo de puta...-susurraba ahora, sin fuerzas.- él me quería, lo sé.

En sus manos, el collar de perlas que trajo a casa después de la primera paliza.

Fue a su habitación, y empezó a vestirse lentamente. En el suelo, el que había sido su padre, miraba al vacío con ojos desorbitados, el cuerpo gordo y flácido muy rígido, y la sangre seca de un color agranatado.

Se calzó las deportivas, era el punto final.

Escuchó la puerta, y vio a su madre correr por el pasillo para abrirla.

Se levantó de su cama y salió al balcón. Despacio, sin prisas.

-Quieto chico.- a su espalda.- No hagas ninguna locura.

Sonrió un instante. Su conciencia, sus ruegos. Toda su vida era ahora una auténtica gilipollez. Mancharse las manos de tal manera...sólo era un crío, un niñato.

No había sabido hacerlo bien. No había tenido paciencia. Sanar. Quería sanar. Quería curar, borrar sus lágrimas. ¿Quería vivir? Porque eso no era vida.

Eso no era nada. Sólo un garabato en un papel en blanco. Miró al suelo desde ahí arriba. Las personas eran diminutas. Tan pequeñas como su consuelo.

-¡Chico!

Una mano intentó aferrar su camiseta, pero era tarde. Abrió los brazos, sintiendo cómo cortaba el aire con los dedos, como si volara. Era ligero. Muy ligero. Tanto como su consciencia, que iba perdiéndose poco a poco en cualquier otra parte. Cerró los ojos con fuerza, ya sin miedo. Sin ninguno.

Cuando era niño, tenía un cochecito de madera. Solía jugar con él a todas horas, solía quererlo y amarlo, y cuidarlo.

Sin embargo, un buen día lo encontró roto al volver a casa.

-Es culpa tuya por volver tarde.- dijo su padre.- la próxima vez te romperé la cara.

Y lo cumplió."


Keltxinas

Bueno, es un relatillo que escribí y colgué en el fotolog, pero he querido subirlo para hacer mi pequeña aportación a nosinmidosis, y para que me critiqueis un poco si os apetece, porque ¿qué coño pinta esto en este blog? xD

Un beso para los cochecitos de madera!

Los gimnasios y yo.

El lunes me llamaron del Fitness first porque un amigo mío se había apuntado y si daba cinco nombres de gente que se pueda apuntar creo que les hacen algún descuento. El megacabrón del colega tiene por nombre Jorge. No sé muy bien quien puede ser porque a los dos Jorges que conozco no les llamo así, les llamo Garrote y Wally.
Esta no es la primera vez que me llaman de ese gimnasio para que me apunte. Los primeros cabrones que dieron mi nombre para que me apunte fueron Esther y Davo y en ambas ocasiones dije no.

Te llaman al movil, te explican las bondades de hacer ejercicio, los métodos de enseñanza de los monitores y por último te enseñan las instalaciones, que son de lujo. Pero para mí de lujo es estar en casa tumbado viendo la tele, con una mano en el mando y la otra en las pelotas para rascarme cuando me apetezca.

Hace menos de un año que me desapunté de un gimnasio. Estuve allí unos diez meses. Quería coger mejor cuerpo y engordar unos cinco kilos. De los bien engordados por supuesto, porque si me pongo, cojo los cinco kilos en una tarde.
El caso es que en los diez meses sólo engordé uno y ni cristo se enteró, lo máximo era en casa, que mi madre y mi hermano me decían que estaba 'un poco' más cuadrado.
Vamos que si en diez meses engordo un kilo en cincuenta engordaría los cinco desados y estaría un poco más cuadrado que cuando empecé.
La frustración era terrible, perder dos horas al día a última hora de la tarde me jodía mucho.
No me gustaba el ambiente de gimnasio, sudor, bakalas, metrosexuales y alguna que otra tía buena, pero buena de verdad.

La gente hablaba muy alto, había un montón de grupos y no estaba cómodo con ninguno, nadie me caía bien así que lo que hacía era poner cara de pocos amigos, pasar de todos y hacer los ejercicios a mi aire. En todo el gimnasio había otro que también se le notaba marginado y de vez en cuando me hablaba o me pedía que le ayudara en sus ejercicios. Cosa que me molestaba bastante. No por el hecho de no querer ayudar sino porque que fuera él el único que me hablaba me hacía sentirme humillado.

Llegó un punto en el que me pregunté lo que siempre me pregunto en toda relación: ¿Hasta qué punto me merece esto la pena?
Viendo que la respuesta era obvia se lo insinué un par de veces a los monitores y los muy cabrones me decían que si lo dejaba iba a engordar porque estaba acostumbrado a comer de más por el ejercicio, que en cualquier momento podría dar 'el estirón' y coger la forma.

Como un gilipollas seguí con ello un par de semanas más, hasta que un día mirándome al espejo mientras levantaba pesas me dí cuenta de que estaba más acomplejado después de apuntarme al gimnasio que antes, así que con tristeza dejé esas pesas y me fuí a las duchas antes de tiempo. Fueron las últimas pesas que levanté.

Tras dejarlo engordé un kilo en las primeras semanas y luego lo bajé sin hacer nada en especial. Lamentándolo mucho nunca tendré el cuerpo de Bruce Willis pero cada vez que me miro al espejo y observo algún atisbo de tripoides sonrío y pienso que a pesar de los pesares estoy consiguiendo un cuerpo masculino y definido.

Ya sabeís muchachos, el siguiente que se pase por la trampa del Fitness first que me ponga en su lista de amigos deportistas. Con mucho gusto responderé a la monitora y la mandaré a tomar por el culo.
Eso sí, pedidla que me llame a nombre de Borja, así no sabré quién ha sido pero me quedarán dos cosas claras; la primera es que alguien lee este blog y la segunda es que en cuanto mire a alguien y se empiece a descojonar yo también me reiré y le diré 'Pero que hijo puta estás hecho!'.

Me llamo Earl


Entre videojuego y videojuego siempre trato de descansar viendo alguna serie, una especie de barbecho mental. La semana pasada terminé metal gear 3, y anteriormente me terminé de ver la cuarta temporada de 24, y anteriormente me pasé el tomb raider anniversary, y anteriormente... bueno, y así desde hace un tiempo.


El caso es que tras metal gear 3 (un juegazo de la hostia)
tocaba una serie y la afortunada ha sido 'Me llamo Earl'.

Me habían hablado bien de ella un par
de personas y a falta de nada nuevo me he decidido a verla. El resultado no ha podido ser más satisfactorio.

Me llamo Earl trata de un mangui de medio pelo cuya vida siempre había estado sumida en la desgracia. Un día le toca la lotería y justo después le atropella un coche. Postrado en el hospital tras su accidente ve a unos tipos hablar en la tele sobre el karma; si haces buenas acciones tendrás buena suerte. Gracias a esa revelación descubre por qué su vida era una mierda, siempre había hecho malas acciones y el dinero de la lotería podía ayudar a subsanarlas.
Así
que decide hacer una lista con sus malas acciones e ir tachándolas una a una.

El problema es que no siempre es fácil arreglar anteriores delitos y esto provoca las situaciones más absurdas. Presentarse ante alguien y decirle '¿Recuerdas el día que te echaron del trabajo y se quemó tu casa? Pues fuí yo'.
La serie tiene puntos geniales, me parece una mezcla entre 'Búscate la vida' y 'Futurama', personajes a los que ayuda y salen al de poco en capítulos posteriores haciendo un cameo, en el bar, señalándole por la calle y diciendo ‘este tipo fué el que me ayudó’ o gente que cuando le ve echa a correr o le apunta con una pistola sin que sepamos lo que le ha podido hacer en el pasado.

La lista de malas acciones no siempre han sido atracos, muchas veces se recuerda en su infancia, haciendo auténticas cabronadas con la maldad y la candidez de un niño. Esa gente a la que traumatizó se ha hecho mayor y tiene que ayudarla a recuperar su vida.


La banda sonora de la serie también es genial, cuando aparece viendo el resultado de sus buenas acciones suelen poner una canción que encaja perfectamente. En esos minutos musicales suele aparecer Earl de narrador poniendo unas caras 100% Bill Murray.

Una de las canciones que me ha sorprendido encontrarme es ‘The Weight song’. Hará unos diez años que la escuché por primera vez en un anuncio de Coca-cola. Aparecía una mujer que se plantaba en un descapotable donde su marido y comenzaba a tirarle sus maletas con su ropa y objetos. Tras esa descarga de adrenalina se sentaba y empezaba a beber una Coca-cola Light. Nunca supe como se llamaba aquella canción, creí que era de Bob Dylan y tuve una temporada en la que me bajé sus canciones más famosas pero no hubo manera de dar con ella. Al final desistí.
Gracias a Earl la he vuelto a oír y he conseguido saber su nombre. Ya puedes borrarme de tu lista.

Me encantan los secundarios de la serie, su hermano Randy, la ex-mujer Joy, el hombre cangrejo, Catalina… alguna aparición de famosos como Giovanni Ribisi, Burt Reynolds etc. y los ya mencionados secundarios de su barrio.

Pero por encima de todos está Earl; con sus pintas, su camisa de cuadros, su bartola, sus Panama Jack color crema, su despeinado, su bigote y sus andares.

Una buena curiosidad que he encontrado sobre él, es que el actor realmente no se llama Earl, se llama Jason Lee. Y otra buena curiosidad es que ese tipo realmente no es actor, sino un ex-skater profesional que inventó el 360 flip. Os pongo un video de 1991 con un jovencísimo Jason haciendo unos cuantos trucos. A pesar del cambio de imagen está claro que es el.

Ya sabéis muchachos, haced una lista con vuestras malas acciones y empezad a enmendarlas, quizá así os espere un futuro mejor.

Texas

Desde hace un tiempo no dejo de repetir como un paleto gilipollas el grito cowboy de ‘Yeehaw!’. Siempre he dicho gilipolleces a lo largo de mi vida como: Me gusta el fubo, fortuna y gloria allá voy, nada golpea más duro que la vida, yippi ka ye hijo de puta, ¡Contactoooooooooo!. Pero el Yeehaw de paleto tejano lleva demasiado tiempo conmigo. ¿Por qué Texas?

Para empezar creo que Texas es un estado con personalidad propia, una personalidad de la que quizá los tejanos no deberían vanagloriarse, pero lo cierto es que la tienen. Sólo en Texas puedes salir a la calle con un sombrero de vaquero talla XXL y la gente te aplaude, allí es de culto hacer concursos de comer perritos calientes y tiene ese encanto de carretera y desierto que le da carisma.

Ciudades como Houston, Dallas, Austin, San Antonio, Buffalo, El Paso… todas tienen ese aire de películas de vaqueros, del Sheriff chiflado, de Death Proof…. De buenos y malos.

No conoces la silueta de Ohio, pero la de Texas es inconfundible.

Además Texas es uno de los pocos estados de los USA que no tiene declarado un idioma oficial. El 69% de la población habla inglés pero entre los amerindios, los hispanos y toda la mezcla de culturas que ha pasado por ahí no hay cristo que se entienda. De ahí su índice de racismo e ignorancia.
Quizá sea por esto que los más ‘americanos’ hagan paleteces como rodeos, aplastacoches, hamburguesas y armas. Y es que hay que demostrar patriotismo cuando no se está del todo integrado, mirad a los Ceutíes cuando vino el rey.

A bote pronto me vienen tres figuras famosas de este entrañable estado: George W. Bush, el Enterrador (The Undertaker), y Lance Armstrong que en una fiesta de celebración de uno de sus tours en suelo americano mordió una hamburguesa y con la boca llena dijo ante los micrófonos ‘De esto no hay en Francia’.

Texas sigue teniendo sus leyes y sus manías, un poco anticuadas a día de hoy pero han aportado perlas al mundo como el entierro tejano, el poker tejano para quienes los tengan cuadrados y apuesten sin saber muy bien que cartas les van a tocar y sólo les faltó inventar la ruleta rusa pero esa ya tiene denominación de origen.

Y es que texas tiene de todo, incluso su propio estilo musical, ¡Qué me decís del country! ¿Hay un baile más ridículo que ponerse todo el bar dibujando un cuadrado y dar pasos adelante y atrás con las manos en los bolsillos mientras nos tocamos la hebilla del cinturón? Sinceramente no imagino nada.
Como he dicho antes en Texas hay mucha mezcla de razas y culturas y en ocasiones esas mezclas crean productos bizarros. Cowboy Troy es un ejemplo de ello. Un negro rapero ataviado con sus vaqueros y camiseta de cuadros cual bilbaino de pro haciendo una especie de rap country.

Os dejo un video para que apreciéis lo explosivo de la mezcla:


Me encanta. El sólo de rap que se marca seguido del sólo de violín estilo country no tiene precio. ¿Y qué puedo decir del final del clip? La escena de los cerdos que se escapan por el escenario y los empiezan a perseguir no tiene precio.

También os dejo un video mío haciendo el chorra, con un buen Yeehaw! Para que lo disfrutéis.

video


No tengo más que decir sobre la magia tejana. Ahora os invito a que delante del monitor llenéis vuestros pulmones y os marquéis un buen Yeehaw a mi salud.